Monday, September 11, 2006

La reflexión del día


Hace millones de años la pelea por sobrevivir en los océanos primitivos de nuestro planeta era entre dos líneas evolutivas: una de armazón externo, y la otra de interno. La primera originaría a los artrópodos y la segunda a los peces. ¿Quién ganó? No es que una haya vencido a la otra, sino que "la evolución" fue la que se vio favorecida. Los peces, que en principio eran presas fáciles para los gigantes artrópodos, lograron escapar con el desarrollo de su espina dorsal interna. Con ello, los artrópodos quedaron abajo en la cadena evolutiva, reducidos a lo que son hoy en día para nosotros que descendemos de los peces: parásitos y vectores (principalmente). De ahí en adelante se pueden hacer muchas analogías con nuestra realidad...

Sistema Solar: Un integrante menos [en redacción]


Así es, como ya deben saber, Plutón, el clásico planeta número 9 de nuestro Sistema Solar ha sido "dado de baja" por el UAI 2006, conglomeración de astrónomos especialistas que discutieron sobre temas ambiguos en la disciplina. La verdad es que siempre ha sido un debate el tema de los planetas; ¿Desde cuándo consideramos que una masa compacta con gravedad en el Universo es planeta? ¿Por qué la Tierra es planeta y no la Luna ni los cuerpos del cinturón de asteroides? En está publicación intentaré dar una visión global de los "cuerpos celestes" del Universo, cómo diferenciarlos, el por qué del debate y del cambio de categoría de Plutón.
Plutón fue el último de los planetas del Sistema Solar en ser descubierto y, coincidentemente, el último en distancias desde el Sol y el más pequeño de los 9 planetas, con un tamaño poco mayor que el de nuestra Luna (razones por la cual fue tan dificil encontrarlo). El diminuto planeta descubierto por Clyde Tombaugh en EE.UU, fue un hallazgo de la comparación de cartas celestes de una observación astronómica de principios de siglo pasado (1930). Inicialmente, fue Percival Lowell quien comenzó los estudios sobre el denominado Planeta X en el observatorio que hoy lleva su nombre, y que a la postre sería el mismo en donde se hiciera el hallazgo definitivo. De hecho, las dos primeras letras de Plutón son las iniciales de este astrónomo (PL).
Ahora, adentrémosnos en la discusión actual. Cuando se acuñaron los términos "planeta", "satélite" y "asteroide", nadie imaginó que pudieran existir planetas tan chicos como Plutón y sus semejantes (ya veremos esto), ni asteroides tan grandes como Ceres, Pallas y Vesta, ni mucho menos que un planeta tuviera apenas poco más tamaño que el satélite de otro planeta. Definiendo, por planeta entendemos a todo cuerpo que orbita alrededor de una estrella y cuya masa le posibilita la capacidad de tener un satélite girando a su alrededor, siendo su masa de distribución relativamente uniforme y teniendo un eje de inclinación con respecto al plano de la órbita (de lo que me acuerdo, no soy un libro abierto jejeje). ¿Es Plutón un planeta bajo este concepto? Sí, orbita alrededor del Sol, tiene una masa relativamente uniforme, un eje de inclinación, un satélite: Caronte. Sin embargo, hay un par de elementos que hay que agregar a la paleta de esta pintura.

Wednesday, August 09, 2006

La supravaloración de la vida inteligente


Bien, creo que llegó la hora de tomarse este espacio en serio. Con el transcurso de los días (probablemente de las semanas), desarrollaré un par de temas que considero básicos en mi pensamiento. Hay otras "voladas" en las que me encuentro hoy en día, pero para entrar en ellas considero que es necesario empezar por las raíces.
Descarnemos el título para iniciar. Por supravaloración entendemos una valoración excesiva, más que considerar algo de forma respetuosa y darle el debido cuidado que merece, se tiende a poner en un podio por sobre el resto de las cosas, incluso sus pares y similares. Es por ello que cuando hago alusión a la supravaloración de la vida inteligente, estoy hablando de que nos ponemos por sobre el resto de las formas vivientes, nuestros pares que deben ser igual de apreciados. Y por vida inteligente, ya lo dejé entrever en las últimas líneas, entendemos a los llamados animales racionales que somos nosotros los seres humanos. Unos cuantos peldaños más abajo están nuestros parientes los mamíferos, encabezados por los primates, nuestra supuesta ascendencia directa.
¿En qué se nota esta supravaloración? Se nota en algo tan cotidiano como ver a las personas caminar por las urbes creyéndose dueños del mundo, botando al piso un envase de un paquete de papas fritas teniendo un basurero a unos próximos 100 metros; se nota en un cúmulo de 40 personas desplazándose de Santiago al sur de Chile para vacacionar en un ambiente "más limpio y natural", y profanando todo lo que la naturaleza ha construido tras largos años de vaivenes terrestres; se nota en el paso apresurado de importantes seres vestidos de terno en una plaza, desplazando a cuanta paloma ven en el camino y haciéndole el quite a unos perros desnutridos y mal olientes de la vía pública, etc. Se nota en la actividad humana. Desde nuestros primeros días de gloria como "reyes del mundo", los superiores, los más dotados, hemos pisado y roncado fuerte por sobre nuestros hermanos vivientes, porque los hemos usado como objetos de sacrificio, armas de guerra, mano de obra, medios de transporte, hasta medios de experimentación como se ve hoy en día. Los hemos usado como alimento fundamentalmente, es cierto, y creo que no hay nada de malo en eso, pues sería como criticarle a un depredador salir a cazar su presa, que es algo vital para mantener la cadena alimentaria. Muchos podrán decirme que no formamos parte de ella, pero la verdad es que la actividad humana tiene demasiada influencia, sino pregúnteles a las aves en las cercanías de las plantas de celulosa. Nuestro rol como "hermanos mayores" debiera ser modulador, tal y como se supone actuaban los Dioses en las civilizaciones antiguas, quienes estaban varios peldaños por sobre los humanos. No somos los dioses de los animales, plantas ni organismos unicelulares, pero si podemos ser entes reguladores de equilibrio, algo sin precendentes en la historia de los seres vivos. Me pregunto si a muchos de los empresarios de las transnacionales les habrán contado historias de pueblos élficos en su infancia, de enanitos que ayudaban a que los bosques florecieran, etc. Esa es metafóricamente la idea, colaborar con los ciclos de la naturaleza para que la vida perdure y se mantenga armónica. Lo que nosotros hacemos no dista mucho de lo que realizan las langostas: agotar los recursos de un lugar determinado, el que se vuelve estéril, y emigrar hacia donde haya más "alimento y nicho". No lo hemos hecho como humanidad completa porque todavía no tenemos otro planeta al cual irnos, pero siempre han habido en la mira (es cosa de ver la obsesión de los científicos por saber si hubo vida en Marte o si la hay en Titán o en Europa, lunas lejanas de nuestro Sistema Solar); pero esto ya está sucediendo desde que se inventaron los barcos... y estoy siendo muy benévolo al decir eso, porque empezó desde que el ser humano es nómade, sólo que ahí no agotaba todos los recursos porque no sabía cómo hacerlo, después con la agricultura y el comercio le empieza a cambiar el cuento (y más aún con los barquitos).
¿A dónde quiero llegar con esto? No se trata de decir no voy a comer más carne, me haré hindú o rastafari, me fumaré no sé cuantos pitos y voy a estar en armonía con la pachamamma (cosa que hacen muchos jóvenes de la "nueva onda"). Se trata de hacer esto colectivo, internalizarlo en la conciencia que lo que tenemos es un don, somos prodigiosos al poder dar más vida con nuestras capacidades, equilibrar el medio, hacer conciencia en la educación primaria, dar más énfasis a lo maravillosas que son todas las especies y toda diversidad terrestre, que en el vasto universo no se conoce ningún solo caso en que exista tal diversidad (ni siquiera vida). Cuando se incendian decenas de hectáreas en bosques o se muere no se qué cantidad de ganado por un brote viral, las personas sienten que es una gran pérdida, pero no en temas que competen a la vida, sino en lo económico. Quien ve algo así en el telenoticiario de inmediato piensa: ¡Qué pérdida! y el periodista obviamente entrevista al o los damnificados con tales catástrofes y uno se siente mal por ellos, pero nadie se lamenta por la pérdidad ecológica. ¡Pero no vayan a poner un caso de aborto inducido, porque eso si que es terrible! ¡No, pobre criatura, Dios sabrá por qué ocurren esas cosas! Está bien querer a los de la misma especie y lamentarse por la pérdida de uno de los nuestros, lo comparto absolutamente y duele en el alma cuando los embriones o fetos son reprimidos de su opción de vida, o cuando nace un bebito y es inviable, pero somos muy dispares en los criterios. Por ser uno de la casta inteligente se le da más valor que a los centenares y centenares de seres vivos que dejaron nuestro mundo con un incendio. Y peor aún, por tener sistema nerviosos nos duele más matar a un animal que a una planta, como si eso nos dijera que es más importante para el mundo o no. ¿Qué pensarían si les dijera que las plantas también sufren? La verdad es que no sé si eso en verdad ocurre. Los científicos dirían que no, porque no tienen sistema nerviosos ni terminaciones libres sensitivas del dolor, ni una vía eferente, etc. Es importante darse cuenta que nos sobrecogemos con el dolor, con el sufrimiento de otros, que es una respuesta de estrés evolutivamente avanzada (o eso se supone), así como también lo es el hecho que la plantita empiece a botar agua porque aumenta la temperatura. El sistema nervioso tiene una jerarquía especial y privilegia a todos los seres con tal jerarquía, pero contamos con una conciencia y voluntad para dirigir nuestros actos y condicionarnos de la forma que pretendemos, siendo humanos, mirando humanos, conviviendo con humanos, muriendo humanos; o bien, siendo humanos, pero seres vivos al mismo tiempo, uno como cualquier otro y respetando a ese otro como se merece.

Thursday, June 22, 2006

Solsticio de Invierno


Noches largas, bellas melodías
Los hechos inspiran, mas las palabras me son esquivas
Una imagen encuentro en el baúl de mis recuerdos
Una imagen, un momento, una fracción del infinito

La conjunción parece estar imperfectamente ordenada
Pero el egoísta del lápiz no quiere hacer caso
De una mente embriagada de sus sentidos,
De un corazón soñador y un alma viajera

Alas para evadir un sendero empedregado y sucio
No por tener semillas me he adjudicado la primevera florecida
Una imagen encuentro en el baúl de mis recuerdos
¡Despertad mi lucero de ocaso! que la raíz sigue dormida

Noches largas, bellas melodías
En un puente lanzado por el cielo ha llegado una visita
La tierra sonríe a las hijas de su vientre
Estas han de responder, pero no todavía

A paso firme en el mar de las incertidumbres
El avaro regaló de su tesoro
El señor que viste de blanco y gris le agradece complacido
Más que un obsequio, para él es todo un reconocimiento

Tuesday, May 23, 2006

La importancia del tiempo


Nota: Este texto era el que originalmente se iba a subir en segundo lugar, sin embargo, por el "curso normal de la vida" que menciono en este texto (esas cosas que acontecen en un instante), decidí no subirlo y en su lugar publiqué "La era del logos". Ahora, por este mismo curso normal de los hechos, he decidido exponerlo tal y como fue escrito el 9 de Mayo de 2006.
Hace poco abrí el blog y pensé: “No puede ser que tenga esto botado, ya casi se cumple un mes desde que subí la primera entrada”, por lo que me puse a pensar qué podía subir, mientras tomaba once. No es que esto sea al azar, de hecho, tengo un listado de proyectos, pero estaba pensando que no es el momento para ello. Así, llegué a la conclusión de empezar por un tema que para mi no ha sido nada sencillo de dilucidar: El sentido de la vida. Son palabras mayores, claro, para ninguna persona es fácil formular esta pregunta y luego responderla. Quienes están muy apegados a la religión pueden tener un plus, pero para quienes cuestionamos mucho, los argumentos no son tan evidentes. Después pensé que mejor que eso, era darle más énfasis a “la importancia del tiempo” y espero que con el transcurso de las líneas de texto quede claro el por qué.
Hace unos seis o siete años me preguntaba cuál era el sentido de vivir, una típica pregunta existencialista. Recuerdo que un día la formulé en mi curso de colegio en una discusión abierta, a lo que me llevé algunas respuestas con tono de ataque y casi de obviedad, muy parecidas, que apuntaban al estar con amigos, pasarla bien, por decir algunas. La naturalidad espantosa con que venían estas respuestas me dejó desconcertado, mudo e irritado. Por esos días, además, mis tendencias eran más depresivas y antisociales, lo que agravó más la sensación interior. Pasó el tiempo y fui descubriendo la filosofía, las distintas formas de pensar y de ver la vida. Con ello se fueron abriendo muchas puertas y floreciendo muchos brotes de conocimiento. Estas ideas a las que apuntaban mis compañeros tenian base en el epicureismo y en el muy posterior “carpe diem”, que se refieren a vivir la vida entre placeres, pasarla lo mejor posible, hacer todo lo que se pueda mientras se esté vivo, porque “después no hay más”. Sacar el máximo de provecho a la vida, con un materialismo marcado. Una visión totalmente válida, pensé, pero ese no es el sentido… es solo una forma de sobrellevar la vida sin un trasfondo bien argumentado. Fue entonces cuando llegué a formular mi postura negativa sobre las cosas: que la vida no tenía sentido, los humanos la habíamos automatizado de tal forma de hacer que muchos de los adolescentes cayeran en el estado en que me encontraba y que el resto viviera de fantasías y cosas superfluas, entre los vicios y la competencia. Llegar al día en que fuéramos adultos y trabajáramos, tener hijos, trabajar para la educación de ellos, para que crezcan, sean profesionales y continúen el ciclo. Todo esto en el plano de un planeta que se va deteriorando y en que están siendo agotados sus recursos. Eventualmente la cadena debía cortarse por el eslabón débil… que no era otro que el propio sistema fijado por el ser humano. Así dadas las cosas, parecía que la visión negativa era más bien realista, era ver por encima de lo que el hombre masa que vive del sistema no ve. Si a esto se agrega el típico “todo está mal, me quiero morir” del adolescente abrumado, el resultado era nefasto; no había un mínimo de apego por la vida, ni siquiera por gratitud de ser traído al mundo.
¿Qué ha cambiado desde aquellos días hasta la actualidad en mi forma de pensar? Muchas cosas, partiendo porque estoy más viejo (jejejeje ya cambié el primer dígito), las excelentes personas que he conocido en el trayecto y con las que me he relacionado, el conocimiento adquirido y la vida misma (fijarse la ironía: la vida enseña de su propio significado y sentido en la medida en que estás inmerso en ella). Para empezar, no puedes vivir pensando así, ¿por qué no? ¡Porque es incompatible! Para qué vivir sin encontrarle sentido a las cosas y a la vida misma.
La astronomía ha sido parte fundamental para entender nuestro origen y la connotación de la vida dentro del Universo, dentro del todo. En primer lugar, hay que entender a la vida como una improbabilidad, una casualidad, una cosita sumamente frágil pero preciada como ese anillo único dentro de un joyero. En segundo lugar, hay que entender nuestro estado de seres racionales como una causalidad; diversos procesos han jugado a favor de la evolución de las primeras formas de vida para permitir nuestra existencia como seres humanos. Debemos considerar la vida de los seres humanos, y de cualquier otra ser vivo, como un regalo muy preciado, al cual hay que darle una utilidad propia en el pequeño lapso en que será funcional, y una utilidad global en el contexto de todas las formas de vida que tenemos al lado.
Estimados lectores, hemos llegado entonces al título de este texto: La importancia del tiempo. El componente temporal es la clave en la vida: tanto en su origen como en su desarrollo mismo. Si pensamos que todo va a seguir igual que antes de haber vivido, citando el ejemplo de creer que estamos inmersos en un círculo vicioso, estamos equivocados. Podemos empezar en cero y terminar en cero, pero el componente temporal que se encuentra entre estos dos ceros dice otra cosa: pudieron haber muchos altos y bajos en el transcurso de esta vida, por corta que fuera. No sólo pasa en nuestro existir, es algo que nos lo enseña el mismo Universo: Las estrellas se originan de restos de polvo y gas, que en general provienen de la muerte de otras estrellas previas. Eventualmente, junto con las estrellas se generan planetas como el nuestro. Hoy se piensa que los planetas de gran masa pueden ser estrellas fallidas, y que en el fondo los planetas pequeños como el nuestro vendrían a ser una parte de la masa de la estrella que no se incorporó a ella (para los románticos, somos “polvo de estrellas”). Por lo tanto, el polvo que volvió a ser polvo no ha sido para nada en vano, es cosa de darse cuenta qué hubiese sido del planeta Tierra si no existieran estos ciclos. Como se puede apreciar, el resultado es demasiado importante como para no darle mérito al tiempo: todo lo que aconteció desde el polvo hasta el polvo hoy es vida.
Imagen: Fotografía de nube de un crepúsculo de comienzos de Abril de 2003 (cerca del equinoccio de otoño) que tomé en mi residencia chillaneja. La he apodado como "cabeza de dragón" porque, en otra toma más alejada, encuentro que se asemeja a una.

Wednesday, May 10, 2006

La era del "logos"

La objetividad, el pensamiento científico, la sobrevaloración de lo que se puede probar en concreto y de la tecnología; somos presas de nuestros propios métodos y nuestras propias creaciones. No discuto la utilidad de esto, pero me desagrada el hecho que se deje de lado la magia de las cosas, lo sencillo pero atrayente, los momentos especiales por toda esta sistematización. Hoy en día si eres romántico, eres a la antigua: el mundo es práctico y el tiempo se intenta optimizar al máximo. Quienes están detrás de todos los productos de mercado fomentan estas costumbres superficiales, en que cada vez los sentimientos y el humanismo tienen menos cabida. Por ejemplo, son muy pocos los que creen en el amor a primera vista, especialmente ellas: si le dices a una mujer que la amas desde la primera vez que la viste, eres un “jote”, tu frase no es más que una de las clásicas y gastadas dentro de un arsenal que tienen los hombres. Es lamentable que se pierda la magia así, no poder demostrar con el lenguaje abierto, el cual ha sido dotado de una belleza intrínseca, lo que realmente sientes. Muy por el contrario, todo parece mera palabrería automatizada, plana y sin sobresaltos. La ciencia te dice que no puede haber amor a primera vista, simplemente porque no hay contacto hormonal, feromonal, no ha habido liberación de endorfinas, etc. Pero si te fijas, en esos detalles está lo más hermoso de la vida: cuando crees en algo tan acérrimamente que ni siquiera lo experimental es argumento para detenerte o para aplacar tus sentimientos, que harías lo que fuera para conseguir tus objetivos, a pesar de que el contexto sociocultural te diga lo contrario. Es así como hoy sabemos que la Tierra no es el centro del universo, que es redonda, que todo es relativo, que hay historias de amor increíbles en el mundo.
No debemos perder ese “mythos” con el que fuimos dotados desde la infancia, no hemos construido todo en base a realistas. Hemos avanzado en base a los soñadores.

Wednesday, April 12, 2006

Un paseo entre estímulos, sinapsis y letras


Como ya es costumbre mía, le copie a otros jejejeje... No, lo que quería decir es que, como ya es costumbre mía, quise hacer algo original: en este caso, un blog con muchas libertades, no sólo en la expresión de los contenidos, sino que en la variedad de los mismos para que este sitio no se vuelva monotemático y predecible, así me ahorro el trabajo de leer sobre las mismas cosas siempre (y Uds. también). Tengo un par de ideas en mente, las que iré develando con el paso del tiempo, sin embargo, siempre serán bienvenidas las sugerencias para hacer de esto algo entretenido.
Aprovecho esta primera entrada para dar a conocer la base de mi visión de las cosas, lo que ayudará mucho a quien lea en este sitio para que no me tome por loco (jajajaja es broma, estoy muy cuerdo según dicen).
Me gusta mucho la astronomía, parte de la filosofía y parte de las ciencias biológicas (en cuanto a mi forma de ver las cosas, que quede claro, porque tengo muchos otros gustos). Un pilar esencial de mi pensamiento es, además, el no mirar desde adentro de la agrupación humana, sino que ser más amplio para no caer en el antropocentrismo. Lo que hago con esto es aprovechar mi condición de ser racional para pensar libremente y cuestionar diversas cosas que tiene esta maravillosa "bolsa de sorpresas" que es la vida.
Agradezo desde ya sus visitas y nos estamos leyendo.